200 años del Rito York en México

Publicado el 20 de abril de 2026, 22:29

Queridos Hermanos del Rito de York en México:

 

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Hermanos todos:

Hoy nuestra augusta Orden se viste de gala. Hoy, al cumplirse 200 años de la entrada triunfal del Rito de York a México, nuestros corazones laten al unísono, como aquel 26 de marzo de 1826 cuando, bajo los auspicios del Ministro Joel R. Poinsett, se instaló en la capital la primera Gran Logia del Rito de York.

No es un aniversario cualquiera, hermanos. Es el bicentenario de un acontecimiento que redefinió el alma de nuestra nación.

El legado de nuestros antepasados

En aquellos años fundacionales, mientras la República apenas daba sus primeros pasos, fueron nuestros antepasados yorkinos quienes tomaron las riendas del ideario liberal. Fueron ellos quienes, desde las sombras de los talleres y al calor de la Luz, sostuvieron con mano firme la bandera del sistema republicano, federal y popular. Recordemos con orgullo a aquellos valientes que, como Vicente Guerrero —aquel héroe de la Independencia que guio la logia "Rosa Mexicana"—, supieron conjugar el amor por la Patria con los principios inmortales de la Orden. Ellos nos enseñaron que la Escuadra y el Compás no son meros símbolos, sino herramientas para edificar una sociedad más justa.

El crisol de la política nacional.

Hermanos, debemos reconocerlo con honestidad: fuimos protagonistas. En las primeras décadas de nuestra vida independiente, las Logias Yorkinas se convirtieron en verdaderos centros de acción política. No para conspirar en la oscuridad, como maliciosamente nos acusaban nuestros detractores, sino para organizar, comunicar y dar dirección a los anhelos de un pueblo que buscaba su destino.

Nuestras Logias fueron el crisol donde se fraguó el ideario liberal. Por nuestras columnas desfilaron los más destacados actores políticos de aquella época, y a través de los canales fraternales se tejió la red que sostuvo al primer federalismo mexicano. Cada plancha, cada circular, cada palabra dada en la Logia fue un ladrillo más en la construcción de la República.

Dos siglos de luz

Hoy, doscientos años después, el mundo ha cambiado, pero nuestros principios permanecen inmutables. Seguimos creyendo, como aquellos primeros yorkinos, en la soberanía popular, en la libertad de conciencia y en el progreso de la humanidad.No obstante, este bicentenario no es solo para mirar atrás con nostalgia. Es un llamado, Hermanos. Un llamado a reavivar el fuego sagrado que encendieron nuestros fundadores.

El Rito de York llegó a México para quedarse, para echar raíces profundas en esta tierra bendita. Y ahora, al conmemorar dos siglos de existencia, debemos preguntarnos: ¿Estamos a la altura de su legado?

Un mensaje para el futuro

Hermanos míos:Que este bicentenario nos recuerde que la Masonería no es un museo de glorias pasadas, sino un taller activo donde cada día se pule la piedra bruta. Que nos inspire a dejar de lado las diferencias que nos dividen y a unirnos bajo el estandarte común de la Fraternidad.

Amémonos los unos a los otros —como reza nuestra máxima—, no solo con palabras, sino con obras. Que la enseñanza que nos dejaron aquellos yorkinos del siglo XIX sea nuestra guía: supieron enfrentar las adversidades de su tiempo con valor y determinación. Ahora nos toca a nosotros enfrentar las nuestras con la misma entereza.

Llevemos en alto el nombre del Rito de York con el orgullo de quienes saben que pertenecen a una tradición que forjó naciones. Que en cada Logia, en cada Templo, en cada rincón de nuestra patria, resuene con fuerza el compromiso de continuar la obra de nuestros antepasados.

Hermanos Míos:

Alzad la copa. Que el vino que hoy brindamos sea el mismo que corría por las venas de aquellos valientes que hace doscientos años dieron vida al Rito de York en México.

Por ellos, que nos legaron una tradición de honor y compromiso.Por nosotros, que tenemos el deber de preservarla y engrandecerla.Por los que vendrán, que encontrarán en nuestras obras el testimonio de nuestra fidelidad.

¡Larga vida al Rito de York en México!¡Larga vida a la Masonería Mexicana!¡Larga vida a nuestra amada Patria!

Un abrazo fraternal, fuerte y sincero, desde lo más profundo del Templo Interior.

— Un Hermano que honra vuestra Luz